¡TRAIDOR!

De entre todas las traiciones descritas en la ficción literaria me quedo con la de Bruto a César. Impecable. El puñal entra fino por la espalda de César a manos de su protegido. Shakespeare, nos cuenta que, a pesar de acabar con un tirano, si a quien se traiciona es a un benefactor, no existe excusa. A Bruto, para tapar su ambición, se le llena la boca del bien común.

Dejemos que hable César en el caso hipotético de que ese “¿Tú también? Muera entonces César” pudiera haberse alargado unos minutos más.

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¿Por qué lo hiciste, Bruto? ¿Por qué me asestaste una puñalada mortal? ¿Te hice algún mal? ¿Por qué no hablaste? ¿Valía la pena que destruyeras a tu mentor, a tu benefactor, a quien tanto te quería, con nocturnidad y alevosía? ¿Había algo más importante que nuestro lazo de fidelidad? Roma.

No se apuñala a un protector ¿Por qué no me miraste a los ojos y me hablaste? No pongas excusas, planeabas apuñalarme mientras te aprovechabas de mis favores. No inventes. No inventes la excusa de Roma.

¿Si Roma era el motivo por qué no me lo dijiste? Hablando nos hubiéramos entendido si a quien tenías de interlocutor era quién tanto te estimaba ¿Roma? Aspiraciones personales. Sé que Roma es una excusa, quiero decir, que entiendo que ames Roma, pero amas una Roma contigo dentro, en la mejor de las posiciones y sin la sombra de César. Sé que amas Roma, pero una Roma donde tu nombre no salga junto al de Julio. No es altruismo, es interés. El interés es lícito, pero nunca con un puñal, por la espalda, atravesándome el corazón ¿Soy un tirano? Puede ser, pero te quería. Se puede derrocar a un tirano, ¿pero a alguien que te quiere, a tu maestro? ¿Era necesaria tanta bajeza? Quien asesina a su maestro no es nadie, está preso por la maldad de la ambición, atrapado en las ínfulas de grandeza, sumido en el océano del odio. No se apuñala a un protector ¿Por qué no me miraste a los ojos y me hablaste? No pongas excusas, planeabas apuñalarme mientras te aprovechabas de mis favores. No inventes. No inventes la excusa de Roma. En nuestros lazos de amor, Roma debería estar en un segundo plano. Roma puede caer, pero nuestro afecto debería haber sido para siempre. No manipules la historia para callar tu conciencia. Puedes falsear los datos, ocultar otros, desviar la atención y colocar fraudulentas pruebas para lavar tu imagen o para negarte, una y mil veces, la deslealtad. Obras por ambición y no por justicia. Te mueve la codicia y no el bien común. Puedes proclamarte como el salvador de Roma. Puedes convencerte a ti mismo de que ahora, sin mi, estás mejor, pero no podrás silenciar la conciencia porque acribillar, a traición, a quién tanto te ayudó es una acto de vileza que arrastrarás toda la vida y quién sabe si toda la muerte, recuerda que los traidores van al noveno círculo del infierno. Bruto, te quería como a un hijo. Ahora es tarde. Me equivoqué. Crees que Roma te va aceptar y te puede colocar donde tanto has soñado, pero no eres imprescindible para Roma. Eres una anécdota para Roma. Uno más que vaga por sus calles. Quieres conquistar Roma con las manos manchadas de sangre, pero Roma no paga traidores. Escapa. Marco Antonio se acerca.

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