Industria Escénica Colomense

En una profesión con un ochenta por ciento de paro, donde sólo diez de cada cien pueden vivir de su vocación, cualquier reflejo, aunque sea un oasis en el desierto, es motivo de esperanza. Aquí, en Santa Coloma de Gramenet existe, por raro que parezca, agua cristalina entre las dunas de arena. En esta ciudad se dibuja una industria cultural específicamente de las artes escénicas. No es la panacea, pero es algo cuando la nada ejerce su imperio. Es menos de lo deseado, pero más de lo habitual. Mientras nos gobiernen los súbditos del capital, los peones de los peones de los peones de los que controlan el destino del mundo, mientras los lingotes de oro impregnados de sangre traben las ruedas del carro de Tespis, una flor en el empedrado camino será tan esperanzadora como la sonrisa de la Gioconda en manos de Tom.

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Vivo en una ciudad que abre la puerta a profesionales de las artes escénicas. Santa Coloma y sus profesionales del teatro se levantan cada día en pugna con las cifras para ofrecer oportunidades al sector de la industria escénica. Maestros de teatro, de danza, de música, trabajan en suelo colomense. Actores, bailarines, directores de escena, dramaturgos de todas las partes posibles encuentran en las salas de esta ciudad salida a sus propuestas escénicas. Lo privado y lo público, en caminos paralelos, pero en un mismo objetivo, se suman para multiplicarse y nace, cada día, una nueva oportunidad para los que decidieron vivir del, con y para el teatro. Si esta iniciativa se consolidara, si esta iniciativa llegara a inyectar savia a nuevas iniciativas más contundentes, si esta iniciativa se contagiara como un rotavirus y se propagara a la velocidad de una ola gigantesca, entonces haríamos malas las estadísticas, desbarataríamos los planes de quienes relegan el arte a algo accesorio, desnudaríamos el ahínco con que algunos pretenden despojarnos de las armas para la reflexión o el afán con que se nos cercena la capacidad del libre criterio. La industria escénica colomense está activada y donde hay industria hay progreso, donde hay progreso hay futuro. La profesión escénica de Santa Coloma de Gramenet es un bien a preservar por su valor emergente como servicio público, por su potencial como fuente de trabajo, por su influencia en la cultura a la que pertenece, por su fuente de luz. Es una especie de milagro que todavía haya gente que, aún conociendo la enorme dificultad que supone ganarse las habichuelas con un oficio artístico, siga creyendo en la necesidad de no claudicar en el intento. Un servidor está en ello y, en mi mundo teatral, algunas personas también están en ello y en Santa Coloma de Gramenet, la ciudad donde mis pies más huellas han dejado, muchas más personas han decidido transformar el milagro en costumbre. Al tiempo.

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