Perdedor, según se mire

No me arrancaste la lengua que yo incapacité tu oído, por eso no escuchas mi voz.

No me robaste la brújula que yo me oriento de día por las sombras y de noche por el fulgor de las estrellas, por eso no puedes ver mi rastro.

No mutilaste mi instinto que yo muerdo con la indiferencia del silencio y esa es la más letal de las dentelladas.

Que no me sientas no es que no esté, sólo es que no estás en disposición de adivinarme.

Que no huelas mi piel no implica que no sude, sólo se deduce un contratiempo en tu nariz.

Que no notes mis pasos no quiere decir que no camine.

Mis aventuras no pasan por tu puerta, tengo itinerarios que tu imaginación no entiende, habito en galaxias fuera de tu alcance.

Creyendo ganar has perdido.

 

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