Salvajes

¡Qué salvaje es el teatro! ¡Qué salvaje es navegar en el mar de Tespis hacia un destino imprevisible! Te agita, te pone a prueba, te coloca en el principio del fin y en el fin del principio. Imposible olvidar el doloroso fracaso y necesario rememorar el consuelo del éxito. Te cala. Te modula. Te trastoca. Lloras cuando subes a las nubes y lloras en el fondo del pozo. Salvajes son las emociones del que encarna almas diversas. Salvajes son los desatados latidos del intérprete y del interpretado. Ahora, mis salvajes, han cerrado una etapa, con cabeza alta, corazón encogido, picor en el lagrimal, temblor en la piernas. Ahora, mis salvajes, con  la ruta recorrida, aprendieron que nunca se deja de aprender, que no es bueno dudar de las dudas, que no hay camino de laurel sin antes haber caminado sobre ascuas. Que la luz lo es por el acoso de la oscuridad. Que el haz de la hoja nada es sin su envés. Que no caerá, siempre, la cruz de cara a no ser que la impaciencia borre el rostro de la moneda. Sí, hemos sufrido, pero en el sacrificio emanó el agua clara. Claro que sí, fue complicado, pero, con destreza, lo hicimos sencillo. Gritamos, sudamos, temblamos, casi morimos en el intento, pero seguimos y rozamos la miel con la comisura de los labios. Se os ha reconocido. Los ojos expectantes de la oscuridad han reavivado sus emociones con vuestro influjo y os lo han hecho saber con el aval de un aplauso. Habéis conquistado el objetivo juntando vuestras manos entre sí y enredándolas con las mías. En los tropiezos hubo alguien para colocaros una almohada. En la jungla hubo alguno que os apartó las ramas. En el miedo hubo algo con lo que insuflar las alas del coraje. Salvajes míos, se acabó la andadura de una nueva etapa para abrirse a otros caminos. Salvajes míos, vuestra creatividad os alzó al Olimpo de la felicidad por la escalera de ilimitados escalones y hoy, en esta gélida mañana, la vida continúa. La reconfortante rutina substituye a la fugaz victoria, hasta encontrar la siguiente lucha que, por sendas espinosas quizá, os lleve a un nuevo triunfo. Seguid, salvajes, por un salvaje mar de gestos, muecas y encarnaciones. Seguid.

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