A Pitilina

¿Olvidar? ¿Olvida la cicatriz los días de humedad? ¿Olvida el río cómo ha de llegar al mar aún reprimido por un dique? ¿Olvida la pesada oruga que sus padres tenían alas? No. Olvidar no. Quizá desinflamar la vena y que la voz fluya mejor. Quizá cambiar hacha por poesía que haga de martillo en la conciencia. Que olviden los idiotas. Que los nietos de los verdugos financien el silencio mientras nuestras lenguas puedan quebrarlo. Que los que se interesan en anestesiar conciencias sean cómplices de la maldad alegando paz o una suerte de letargo. Mientras haya huesos, gritos y dolor bajo tierra, nos cuidaremos, a ras, de la afonía. Mientras existan sonajeros, sepultados, de madres fusiladas, la memoria resistirá al descubierto. Qué olviden los sádicos, los secuaces, los indiferentes, los despistados, los ignorantes, pero que el recuerdo perdure allá donde debe perdurar la justicia.

En recuerdo de Catalina Muñoz Arranz, fusilada por Franco con el sonajero de su bebé, caliente, en el bolsillo.

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s