Vendedores de pócimas

Pasen y vean. Pasen vean y… compren.

Somos infalibles, distintos, únicos y desconocemos el fraude. Pasen. Le aseguramos su futuro, le diseñamos su futuro, le vendemos su futuro. Con nuestro talento ilimitado, de las piedras yermas, hacemos fecundo oro. Paguen. Usted no es nada, pero, con nuestra varita prodigiosa, lo puede ser todo y más. Tenemos la fórmula, conocemos los contactos, los entresijos, los atajos para tocar la fama con la punta de los dedos. El primo del amigo de una sobrina de su amigo ya lo logró con nosotros ¿Por qué, permítenos que te tuteemos, no lo podrías conseguir tú? Sólo tienes que venir, dejarte domar y… pagar. No es caro lo que se vende junto a la notoriedad. Podrás ser, piltrafilla, una persona de renombre. No te dejes engañar por cualquiera, sólo nosotros hacemos de los espejismos espejos de realidad. Busca nuestro sello, nuestra marca, nuestro logo, nuestra credencial, nuestro título, nuestra referencia, nuestra posición, nuestro poder. Eficacia probada, paga y lo comprobarás. Si, con nuestro don, no mutas milagrosamente de rana a príncipe, te devolvemos… el charco para que sigas croando. Todos pueden rozar la miel con los labios si la miel es de nuestras abejas y te la acercamos nosotros a tu atrofiada lengua. No basta con aprender, con disfrutar, con caminar, con sonreír, con ilusionarte si no es camino al Olimpo del que tenemos, sólo nosotros, calibrado GPS. No basta si la popularidad no rubrica el progreso. No basta si no pagas. Sin plumas, quizá, pero famoso. Sin blanca, quizá, pero con un horizonte multicolor. En la ruina, quizá, pero de las cenizas remendado por el brillo de la gloria. Te daremos técnica, certificados, palmaditas en la espalda y un padrino. No creas que tu esfuerzo es suficiente. Tu sudor es agua de borrajas si no viene de la tinta de nuestro cuño. Podrás transitar por el imposible, el inalcanzable, circuito de los elegidos. Tú serás el elegido y nosotros te elegiremos a ti si antes lo has pagado en cómodas cuotas. No aceptes imitaciones. No confíes en ti. No confíes en nadie. Confía sólo en tu madre y nosotros te dejaremos beber de nuestra teta. No eres nadie, recuérdalo y no nos mires a los ojos si no quieres que te expulsemos del Edén. No mires si no quieres ser estatua de sal. Si quieres saber, no aprendas. Conocer no es sinónimo de triunfo. De nuestra mano serás un ídolo, sin ella uno del montón: vulgar y rústico como la retama serás sin nuestro lazo. Pasa, mira y… ya estás tardando en pagar.

 

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