Si se fundiera la nieve con cálidos tintes

Pesan los pasos.

Cuando esos pies caminaron mundo,

ahora son dos anécdotas.

Para vestir zapatos quizá.

Para ser deshinchados en gélida agua quizá.

El reloj de arena no cae en vano

y cada grano desafía a la naturaleza.

La vereda ya no está hecha para ellos

ni para los que son como ellos.

Si supieran suavizar las arrugas, aún.

Si fundieran la nieve de la sien con cálidos tintes, posiblemente.

Caminando erguidos

y, en tramos discretos, agarrados a los riñones.

Tomando claras para endulzar la voz de lobo.

Silenciando el bastón en altillos imposibles.

Viendo nítido donde otros nublan la vista.

Pero no,

no está hecha la plaza para tantos abriles.

Socios de algún piadoso banco

frente al jardín donde juegan los niños.

Alguna paloma a la que dar migajas.

Alguna obra para perderse en las horas,

tras la malla de metal.

Algún cabeceo,

amodorrados por el sol de la tarde.

Alguna charla,

de silencios,

omisión de miradas

y contextos desconexos con homónimos.

Se diseñó la pista para los que andan ligeros de primaveras.

Pesan los pasos que tiempo ha fueron ingrávidos.

Pesan los pasos que tiempo ha esquivaron bombas y hambrunas.

Insensatos.

Son sabios y les damos respuestas.

Son nuestro mismo futuro y les hablamos en pasado.

Son nuestra riqueza y la dejamos perder,

sola,

en frías salas que son prisiones.

Son nuestro bien y los intercambiamos por plata.

Los pasos pesan,

pero pesa más el descuido.

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s