Ya es mañana

Una dulce vocecilla me ha despertado, con el primer rayo, recordándome que ya era mañana. Con perspectiva la voz es dulce, todo lo que sale de unas cuerdas vocales de apenas cinco primaveras sólo pude ser dulce o dulcísimo, lo que me hace pensar en lo provechoso que es dejar que la perspectiva calibre la miopía del impulso asesino. Si no dejáramos que el prudencial tiempo ampliara nuestro campo de visión, hasta los angelillos parecerían demonios o anunciaríamos la paz bazuca en mano. Sea como fuere, lo primero que mis orejas han descifrado esta mañana ha sido esa paradójica afirmación de que hoy era mañana. Si ya es mañana, entonces es hoy, y no puede ser mañana y el mañana será hoy a la mañana siguiente. Ya sé que son obviedades, pero cabe diferenciar el hoy del mañana, capítulo cuatro de Barrio sésamo, para que no nos den gato por liebre o, mejor dicho, presente por futuro y/o viceversa. Así, muchos te dicen que cojas el melocotón ahora, cuando el tiempo y el sol lo pondrían a punto de almíbar más tarde o te dicen que lo arranques del árbol mañana cuando hoy ya se le adivina el jugo. Hamlet pospone a mañana su particular venganza y deja a Elsinor patas arriba. La carta a Romeo se retrasa tanto como los barcos de Antonio ante el filo del amenazante puñal de Shylock. Nos dicen, más voces de la cuenta, que lo dejemos para mañana,  pero nuestro corazón palpita hoy, los músculos de nuestras piernas están tonificados hoy y nuestras manos, hoy, necesitan acariciar la esperanza. Hoy es mañana. Tomemos conciencia de que ya llegó el mañana, como decía la melosa vocecilla matutina. Hoy es mañana. A menudo escuchamos que los teatros no se abrirán hasta mañana o pasado mañana o en la mañana más remota de todas las mañanas, pero hoy es mañana y el mañana del siguiente mañana es ya hoy. No me llamen imprudente o precipitado o ansioso o insolidario o inconsciente, llámenme desterrador de derrotismos, destaponador de ocasiones, desmembrador de mantras, desequilibrador de inercias, relativizador de doctrinas. La ficción tiene que volver para rescatarnos del dictado de la realidad. Mañana ya es hoy.

 

* El óleo es de Honoré Daumier y se titula EL MELODRAMA

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