Nos invaden por el sur

Por el sur nos invaden. Por el norte, el este y el oeste también. Nos invaden. Si no reaccionamos a tiempo ni contarlo podremos. Nos robarán todo, nos quitarán la razón. Sin piedad se quedarán con nuestros bienes más preciados ante la inacción, la pasividad, el conformismo general. O afilamos los pinchos de la alambrada que nos separa de sus intenciones o, más pronto que tarde, hablaremos su idioma. O desplegamos nuestras armas más poderosas o nos borrarán del mapa con su odio ¿No veis la conspiración? ¿No caéis en la cuenta de sus oscuras intenciones? Años de sabiduría, de conciencia, de humanidad tirados por la borda. Volverán a alzarse claustros, volverán a sellarnos los labios, volverán a encañonar la pluralidad. Volverán los oscuros días de pólvora y cunetas. Nos invaden por el sur y por el resto de puntos cardinales. Querrán que comamos sus comidas, que bailemos sus bailes, que cantemos sus canciones. Querrán calcinar los recuerdos que avivan la memoria de la justicia. Si miramos sin mirar, si les damos asientos, si blanqueamos sus discursos, entonces crecerán alas en sus espaldas y sus manos acogerán las madejas que habrán de cosernos la voluntad. Nos invaden y dirán que nos invaden por el sur para que sintamos miedo y veamos invasores allí donde hay personas sobreviviendo. Allí donde hay sangre de concertina nos harán ver charcos de gasolina y donde hay pulmones inflados por el agua veremos pechos de dragones repletos de fuego. Lograrán nuestros votos inventando el terror, tapando los delitos de sus amigos, los crímenes de sus antepasados, con los colores de una bandera a la que nos harán arrodillar. Dirán que el prójimo, de piel oscura, puede ser el violador de tu hija mientras incitan a la violación de los derechos humanos. Invaden nuestra razón al tiempo que despliegan irracionales razones para que aprendas a señalar, a delatar, a odiar. Acabemos con la serpiente en el huevo ahora que aún no es tarde si no queremos que su veneno nos paralice y se reconstruya un mundo donde los que no son a su imagen y semejanza no tienen hueco. Como las vainas de Don Siegel en los ladrones de cuerpos llegarán a las habitaciones de los disidentes hasta exprimirles la capacidad de reacción y renacerá un viejo mundo cara al sol y con la palma alzada.

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