Causa y efecto

Una caricia lleva a otra. Aunque pasen los tiempos y los rayos de la tormenta lo quieran quemar todo, una gesto de amor lleva a otro. No importa cuándo, pero dar, aún sin saberlo ni quererlo, te entrega lo dado con creces. Recibir, aún sin planificarlo, te activa para sembrar ofrendas. Quizá ese trasvase de afecto, de conocimiento y reconocimiento, es la esencia pura de la vida. Respetar para ser respetado, hacerse respetar para practicar el respeto. No es genuflexión ni adulación ni furtivo interés, es un sentimiento de máxima filantropía hacia los hacedores, es una necesidad de entregarse por los constructores de sueños, porque la vida es sueño y los sueños vidas han de ser. Como en el billar, una bola sucede a otra hasta encontrar destino. Como en un reloj, una manecilla mueve a otra transitando la incertidumbre del tiempo. Como la mariposa que agita las alas en Quibor y provoca una tempestad en Sa Sinia. Como un serpentín que arranca en un Singuerlín noventero y acaba, quién sabe dónde, tumbando piezas que no son más que etapas hacia un destino de dicha. Como la medusa y el pólipo, atrapados en un círculo de eterno retorno, comprometidos en una ineludible cadena de causas y efectos. La magia del tiempo lo puede todo, tamiza la gruesa piedra del infortunio, sólo hay que sembrar para que surja la flor, sólo hay que insuflar aire para agitar el polen que cierre el ciclo y lo proyecte hacia el infinito. La técnica de los codos debe ser obnubilada por la de las manos abiertas. El perverso placer de pisotear es preciso que acabe ridiculizado por un pisar firme de pasos de caminante hacia el país de la imaginación. El ansia de destruir sólo será utilizada para desmontar al destructor. Hay tantas cosas que agradecer a la vida, tantos bellos momentos compartidos con bellas personas, que es imprescindible dedicar unos gestos a aquellos que nos transforman cada día, a aquellos por los que se justifica el aire que respiramos, a aquellos que aún habiendo sido influidos por uno mismo, nos influyen, cada segundo de cada minuto de cada una de las veinticuatro partes del día, por los siglos de los siglos.

2 Comments

  1. Hay tanto que agradecer que empiezo por agradecer cada palabra que has dicho, Germán. Me produce gran felicidad leerlas.

    Gracias por las palabras, por la oportunidad de vivir el teatro y otros buenos momentos de la vida contigo, con Antonia y con Anna.

    Gracias por abrir nuevos caminos, Menorca, con el amigo Roberto y todas las entrañables personas que nos acompañaron en Sa Sínia.

    Gracias por la sencillez y por la sabiduría ; gracias por la bondad y por la entereza; gracias por el buen humor y el buen trabajo.

    Gracias.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s